viernes, 3 de febrero de 2006

CAMBIOS

Escuché el otro día a algún personajillo de la televisión que no quería cambios en su vida, se ufanaba de no haber cambiado. Mal, mal, muy mal. Suspenso. Yo no soy el individuo más arriesgado del mundo, los que me conocen lo saben; no me veréis con un cuchillo en los dientes peleando con un cocodrilo, está claro que no soy de los que dejan todo y se enrolan en una ONG para irse al otro confín del mundo a ayudar (acción muy loable, por cierto) pero también está claro que cambio (cambiamos) sin querer.
Desde que nacemos nuestra vida es un constante cambio, día a día, hora a hora, minuto a minuto .... Y no hablo sólo del cambio físico, que es palpable, me refiero más bien al cambio interior que experimentamos con cada anhelo, con cada decepción, con cada sueño roto, con cada sentimiento, con ... en fin con ese compendio de pequeñas batallas del día a día. Todos los días componemos elegías por la muerte del yo del día anterior, pues ya en sueños cambiamos.
Mayormente es una trasformación lenta de nuestra personalidad de la que apenas nos percibimos aunque en ocasiones esta transformación se acelera como respuesta a un inesperado acontecimiento y entonces notamos el cambio con brusquedad. En general sólo cuando dejamos que pase un tiempo y miramos hacia atrás nos damos cuenta de la verdadera metamorfosis, sobre todo si comparamos nuestra reacción ante una determinada situación en el pasado y como actuaríamos hoy. Entonces es cuando surgen los típicos pensamientos "pero cómo pude ser tan pardillo" "antes no era tan insensible" "¿y yo pensaba así?" "no entiendo como alguna vez pude pensar eso".
¿Cuantas veces hemos deseado ir atrás en el tiempo para enmendar algo que hicimos (o que no hicimos) para amoldarlas a nuestra forma de pensar actual? Pero ¿quién nos dice que dentro de unos días, meses, años, ... no querríamos volver al día de hoy para intentar cambiarlo? La verdad, yo creo que es una solemne tontería, un residuo de sueño infantil donde nos creíamos todopoderosos con la capacidad de moldear el mundo a nuestro antojo. Lo hecho hecho está. Podemos arrepentirnos y aprender (aunque la mayoría de las veces es tan sólo un mero propósito) pero hay que aceptar que una gran parte de nuestra personalidad de hoy se debe a nuestros actos y maneras de pensar del pasado. Para que un hombre sea hombre ha de pasar ineludiblemente por la niñez.
Así que no me vengan con memeces de no, yo no he cambiado, ¡y una mierda!. Durante toda tu vida cambias incluso cuando te mueres cambias. Tú no, por supuesto ya no estás; pero sí tu cuerpo. Primero se te encoge la piel por la pérdida del líquido corporal y luego te vas descomponiendo poco a poco hasta convertirte en cenizas, a menos que te incineren, claro, y así te ahorras esos malolientes pasos.

9 Comments:

At febrero 18, 2006 11:31 a. m., Anonymous Anónimo said...

SI TE VI CON UN CUCHILLO, NO EN LOS DIENTES PERO SI EN TUS MANOS AMENAZANDO A UNA INDEFENSA CRIATURA DE DIOS QUE SE QUEDÓ PETRIFICADA POR EL PAVOR DE AQUELLA MIRADA LLENA DE ODIO EN UNA FAZ DESENCAJADA POR LA IRA.
CABRON
YA SEGUIRÉ CON TUS CAMBIOS

 
At febrero 21, 2006 10:50 a. m., Blogger Enrique Gallud Jardiel said...

No puedo estar más de acuerdo con usted en lo esencial e inevitable del cambio, que es condición del universo.
Sí hay hombres que se ufanan de que no cambian y no quieren que nada cambie.
Hay hombres así y, desgraciadamente, no se quedan en su casa, sino que salen a la calle y se apuntan a algún partido político que tampoc quiere que nada cambie.

 
At febrero 23, 2006 3:42 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hay que hacer cambios.

Va usted en contra de lo que dice en el post, haga cambios en su blog...

 
At febrero 24, 2006 5:39 p. m., Anonymous Anónimo said...

Sin lugar a dudas, comparto su visón gótica y nada desdeñable, sobre su universo más íntimo he inflexible (esa parte exótica que hace de usted un animal de costumbres salomónicas por no decir decimonónicas: osea como todo hijodevecino) Es más: noto carencias afectivas, digase sexuales (ya sean afines o contrarias a su sexo), por decirlo vulgarmente -no le vendría mal un polvete de cuando en vez- Sin más, me despido esperando que mis pueriles advertencias, no hagan mella en su estado de animo.

 
At febrero 24, 2006 8:38 p. m., Blogger Zebedeo said...

Para ser anónimo haces mucho jaleo, Juancho

 
At febrero 27, 2006 12:27 a. m., Anonymous Anónimo said...

chicilis ponte a trabajar

 
At febrero 27, 2006 11:56 a. m., Anonymous Anónimo said...

QUE YO NO SOY TODOS LOS ANONIMOS,SAIB

 
At marzo 11, 2006 4:59 p. m., Anonymous Anónimo said...

TE METEN EN TODOS LOS FREGAOS, TXO
PERO YO TE DEFENDERE SIEMPRE.
FIRMADO.
TU HERMANO

 
At marzo 17, 2006 8:24 p. m., Anonymous Anónimo said...

Q PESAITOS CN EL PHIL. CAMBIAR DE ROLLO Q ABURRIIS.

 

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